Lunes, 28 Mayo 2018

Temen una escalada de grupos mapuches

Una posible extradiciA?n anticipa la multiplicaciA?n de provocaciones.

La tragedia del ARA San Juan, el submarino sobre el cual hace 14 dAi??as que no se sabe nada, y la nueva vAi??ctima que cobrA? el rebrote del conflicto con un sector de la comunidad mapuche en el paAi??s parecen poseer un punto de contacto: la inoperancia o la ausencia del Estado.

 

El debate llegarA?, antes o despuAi??s, sobre el destino que la dirigencia y la comunidad visualizan para las Fuerzas Armadas.

Algo similar deberA? suceder acerca del resguardo del territorio nacional y el respeto a los derechos de sus ciudadanos.

AsAi?? como los militares fueron aislados despuAi??s de las violaciones a los derechos humanos en la dictadura y el colosal fracaso en la guerra de las Malvinas, al reclamo de los grupos de los pueblos originarios -y no tanto- tampoco se les prestA? debida atenciA?n.Porque siempre la coyuntura oscurece el horizonte.

El pleito mapuche empezA? a tomar nuevas formas y vigor a fines de los 90. SucediA? del otro lado de la cordillera, en Chile, y forzA? discusiones parlamentarias en aquel paAi??s.

 

La reivindicaciA?n sobre la pertenencia de tierras se hizo extremadamente violenta.

Varios mandatarios, entre ellos Michelle Bachelet, recurrieron a acciones represivas. Incluso se ordenA? la aplicaciA?n de la ley Antiterrorista. Nadie podrAi??a sospechar sobre ningA?n desborde brutal de la mujer socialista. Pero hubo choques, muertos e incendios en la regiA?n de la AraucanAi??a.

Ya en 2003 la Argentina registrA? ocupaciones e incidentes que pasaron de largo porque el foco estaba colocado en la crisis econA?mico-social.

El entonces presidente NAi??stor Kirchner autorizA? un desalojo de mapuches que habAi??an ocupado tierras prA?ximas a la cordillera que pertenecAi??an al EjAi??rcito. Su jefe era el general Roberto Bendini.

Aquel movimiento fue incruento y, por tal motivo, se le prestA? poca atenciA?n. Ni siquiera a una escaramuza familiar: el mandatario, antes de tomar la determinaciA?n, debiA? discutir con su hermana, Alicia Kirchner, a cargo del Ministerio de Desarrollo Social. Protectora de los llamados pueblos originarios.

 

El conflicto no tuvo en aAi??os sucesivos puntos culminantes por dos razones.

La GendarmerAi??a, por orden del Gobierno, desprotegiA? las fronteras. Se retirA? para combatir la delincuencia en las grandes ciudades.

Los gobernadores de las provincias mA?s involucradas (RAi??o Negro, Chubut, Santa Cruz y NeuquAi??n) tampoco quisieron asumir problemas adicionales a los numerosos ya existentes. El asunto, naturalmente, escalA?.

RegresA? a la primera lAi??nea con la desapariciA?n y muerte, en Esquel, en las aguas del rAi??o Chubut, del artesano Santiago Maldonado.

Tuvo otro episodio trA?gico el sA?bado pasado, en Villa Mascardi, Bariloche, cuando Rafael Nahuel, un joven de 22 aAi??os, falleciA? por una bala 9mm lanzada por el grupo Albatros de la Prefectura.

 

Los efectivos rastreaban -por orden del juez Gustavo Villanueva- una zona que habAi??a sido desalojada un par de dAi??as antes.

 

La nueva tragedia repuso dos cuestiones conocidas.

El desacople de las instituciones en la Argentina. TambiAi??n las internas en la comunidad mapuche donde una mayorAi??a no convalida los hechos de violencia suscitados en los A?ltimos meses.

DespuAi??s de la muerte de Nahuel, el juez Villanueva -tal vez atemorizado- pareciA? poner freno a la investigaciA?n.

No permitiA?, por ejemplo, que la PolicAi??a Federal ingresara de nuevo al lugar donde se habAi??a desarrollado la refriega que concluyA? con el deceso del joven mapuche.

Una tarea vital para corroborar, entre varias, dos cosas: que Nahuel fue, en efecto, baleado por prefectos; que en el lugar, como se dijo oficialmente, se habAi??a producido antes un enfrentamiento a tiros entre los bandos.

 

Es decir, se tornarA? muy difAi??cil la reconstrucciA?n del episodio. En especial si la escena fue alterada.

En las A?ltimas horas fuentes de inteligencia y de las fuerzas de seguridad seAi??alaron que se habrAi??an recogido un par de evidencias.

La presencia en el sitio de un concejal del Frente para la Victoria (FPV) de Bariloche. TambiAi??n la de un juez laboral de RAi??o Negro de vAi??nculos con el kirchnerismo.

Existe una fotografAi??a de uno de ellos recogiendo vainas esparcidas en el lugar. Algo similar ocurriA? en los primeros dAi??as de la desapariciA?n de Maldonado.

Marcos PeAi??a, el jefe de Gabinete, objetA? el comportamiento del magistrado. Pero tampoco representa una novedad.

El juez original del caso Maldonado, Guido Otranto, tambiAi??n impidiA? durante varios dAi??as el acceso de las fuerzas de seguridad al territorio sagrado mapuche despuAi??s del incidente fatal.

Su sucesor, Gustavo Lleral, debiA? negociar con la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) el rastrillaje en el rAi??o Chubut que terminA? con la apariciA?n del cadA?ver del joven artesano.

Esa brecha entre el Poder Ejecutivo y la Justicia abona siempre la percepciA?n de la sospecha en el imaginario colectivo. Nunca se facilita una aproximaciA?n a la verdad.

TambiAi??n detona a veces palabras oficiales discutibles.

No hay por quAi?? aceptar que el beneficio de la duda corresponda siempre a las fuerzas de seguridad. Fue una opiniA?n de la vicepresidenta Gabriela Michetti.

Tampoco se debe admitir como principio religioso que la informaciA?n de Prefectura, en la muerte de Nahuel, represente la A?nica verdad. La afirmaciA?n correspondiA? a Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad.

Bullrich es, probablemente, la funcionaria que desde hace mucho tiempo estA? sujeta a la mayor presiA?n.

EmpezA? a sentirla incluso antes de la muerte de Maldonado por la actuaciA?n de las fuerzas de seguridad para evitar piquetes y bloqueos en los accesos a la Ciudad.

Carga ademA?s con el criminal desafAi??o del narcotrA?fico. No descartarAi??a nuevos conflictos violentos con los integrantes del RAM. En ese contexto, Mauricio Macri le brindA? ayer un pleno respaldo.

 

Aquella presunciA?n de Bullrich posee argumentos.

Durante diciembre o enero el juez Villanueva dispondrA? la extradiciA?n a Chile del lAi??der del RAM, Facundo Jones Huala, detenido ahora en la Unidad 14 de la cA?rcel de Esquel.

Uno de sus hermanos, Fausto, fue apresado por prefectos en Villa Mascardi. Se trata de un hombre de pensamiento radicalizado que tiene pendiente en su paAi??s una grave acusaciA?n: la muerte de dos personas en una finca de Valdivia en 2013, producto de un incendio provocado por Ai??l mismo.

A medida que se acerque la fecha de la extradiciA?n, las provocaciones se multiplicarAi??an.

Huala formulA? en su momentos definiciones transparentes. Dijo que la propiedad privada estA? en contra de los pueblos originarios. Y que los mapuches existieron ai???antes que el Estadoai??? argentino.

La intransigencia de esos grupos parecerAi??a ir alejando a muchos de aquellos que de buena fe comparten sus demandas.

Se advirtiA? en la parA?bola de Maldonado. La familia de la vAi??ctima prefiriA? con el paso del tiempo despolitizar la tragedia. De los grupos mapuches y de organizaciones que hicieron demasiado por manipularla.

El entierro en la localidad de 25 de Mayo terminA? siendo el A?ltimo domingo, en la intimidad y en silencio.

Con Nahuel ocurriA? algo parecido. La despedida se realizA? en uno de los barrios mA?s populosos de Bariloche. En una pequeAi??a casilla de madera.

Sus padres, Graciela Salvo y Alejandro Nahuel, rechazaron la realizaciA?n de una ceremonia mapuche. Durante cuatro dAi??as. Aunque permitieron alguna alegorAi??a.

Hicieron una despedida convencional, tambiAi??n Ai??ntima como la de Maldonado, y evitaron cualquier fotografAi??a.

Autorizaron una ceremonia religiosa a cargo del obispo de la ciudad, Juan JosAi?? Chaparro. Concluyeron en el cementerio municipal.

Fue allAi?? donde Graciela, la madre de Nahuel, cuestionA? duramente a aquellos grupos de mapuches: ai???Ustedes me lo trajeron en un cajA?nai???dijo entre sollozos. Nada mA?s para agregar

Fuente: www.clarin.com